Si aquel hombre no hubiera visto lo que vio, su mente no habría salido corriendo a chapotear en el estanque como hace un niño. Se habría quedado delante de la cancela, calculando los años que habrían pasado desde la última vez de aquel paseo de yerbas y olvido. Habría reparado en el abandono al que las autoridades locales habían sometido al antiguo balneario, se habría al menos molestado. Pero aquel hombre no emitió ninguna queja porque las aguas seguían saliendo de su memoria como chorros medicinales que alivian el luto por la infancia. Todo estaba en su sitio, cuarenta años atrás.
lunes, 21 de febrero de 2011
lunes, 14 de febrero de 2011
Si el corazón estuviera en el hígado
Si el corazón estuviera en el hígado, los médicos no tardarían tanto en llegar a un verdadero diagnóstico. Cirrosis de amores, cierren al paciente. Si el corazón estuviera en el estómago, los médicos recomendarían protectores contra la congoja ulcerosa.Y si estuviera en el colon, tendríamos la explicación exacta de por qué la gente se irrita con tanta facilidad. Pero, por razones que Intereconomía no entiende, el corazón ha querido alinearse a la izquierda: ¿puro marketing, o es que Zapatero anda detrás?
martes, 8 de febrero de 2011
Si los optimistas fueran unos yonkis
Hace tiempo que todo eso que nunca llega ya ha pasado. Ya no hay nada que esperar. El viejo hábito de emborracharse con la mitad vacía de la botella, finalmente nos ha confirmado que los tragos de aire, a la larga, dan más sed. Es el sino de un optimista aficionado a despistarse de la realidad que vive; de alguien que flota o sobrevive gracias a un chaleco salvavidas inflado en su cerebro: que sube, que baja, sin despeinarse. Si los optimistas fueran en realidad unos yonkis, alguien ya habría dado el chivatazo. La policía, dicen, no es tonta.
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