miércoles, 12 de enero de 2011

Si Robin Hood se presentara a las elecciones

Si Robin Hood se presentara a las elecciones, yo también lo votaría. Pero no por guapo, ni por listo, ni por bueno. Ni tan siquiera porque al final se queda con la chica. Lo votaría por no votar a ningún partido conocido, y también por ver en La Sexta cómo el ladrón de ladrones expropia a las ricas esposas de este país. Si Robin de los Bosques se presentara a las próximas, su equipo de campaña eliminaría la palabra "crisis" de los discursos para hacer diana en la burbuja del desánimo. Si la personificación del sentido común se presentara a las elecciones, lograría congregar los votos del interés individual.

miércoles, 5 de enero de 2011

Si los reyes existieran de verdad

Si los reyes existieran de verdad, mañana tendría un regalo sorpresa plantado a los pies de un hipotético abeto. Pero los reyes no existen, y, por buena que haya sido, tampoco de la Zarzuela harán esta noche reparto a domicilio. Es lo que tiene ser plebe: que somos muchos para un presupuesto ajustado al protocolo. En este país no tenemos reyes, pero sí monarcas, por eso subvencionamos entre todos el carbón. Si los reyes existieran de verdad -se me ocurre- esta noche doña Letizia no tendría que beberse la leche del camello.

lunes, 3 de enero de 2011

Si el Lazarillo tuviera derechos de autor

  
Si el Lazarillo tuviera derechos de autor, el pobre pícaro tendría al menos un nombre que echarse a la boca para maldecir su destino. ¿No es lo que hacen los hijos con sus padres? Desagradecidos los hijos, desafortunados los padres, ¿o es al revés? Al no darle ese derecho, el autor que no se atrevió a firmar su libro puso en manos del tiempo la crianza de su obra. Mientras las uvas del ciego envejecían con solera, los amos de medio pelo perdían capas y sombreros, de taberna en taberna, y así hasta nuestros días en que los viejos tesoros se conservan más allá de sospechosas autorías.